jueves, 13 de julio de 2017

Hablando de...BASES MASONICAS ... ACTUALES O ANCESTRALES.




Editado y modificado


Por: M.´.M.´.René A. Thomas R.
Resp.´. Logia “Sol de Curpa” N° 112
Acarigua – Estado Portuguesa


La Masonería en la actualidad puede definirse como una institución iniciática, filosófica, filantrópica y esotérica que manifiesta su enseñanza a través de un simbolismo constructivo, el cual se va definiendo poco a poco dentro del iniciado a medida que va pasando de un Grado a otro.

Esto se debe a que la Masonería hoy por hoy, es en gran parte el resultado de una herencia de los antiguos gremios de constructores y guildas por así decir, y aunque hoy en día los masones ya no construyen edificios de forma física, ese simbolismo sigue vigente de manera alegórica, a un templo o construcción interna de una manera de ser muy particular a la Orden Masónica Universal, con una identidad propia. 

Los símbolos masónicos por ellos mismos, hacen referencia a un conjunto de ideas o patrones preestablecidos en tiempos muy remotos, que están relacionados directamente con el conocimiento de la organización del cosmos, (Cosmogonía), lo que a su vez implica el desarrollo del hombre enmarcado en ese tiempo y espacio, como un microcosmos, tal como de manera hermética se le conoce. Hay que tner en cuenta, que desde el punto de vista físico, el espacio se mide en unidades de tiempo, lo que hace que estos dos aspectos sean conjugables entre ellos y los estudios esotéricos y sus interpretaciones más profundas.

Los antiguos constructores asociados en guildas, como se le conocían a las antiguas logias, consideraban el simbolismo cósmico, como un modelo a seguir, tanto en la realización física de sus obras arquitectónicas como en el uso de las formas geométricas básicas, entre las que se destacan el círculo, el cuadrado, de manera alegórica al cielo y la tierra y posteriormente el denominado cuadrado largo, que no es otra cosa que el rectángulo. Las relaciones entre estas figuras, junto con sus respectivas relaciones, dio como resultado la llamada “geometría sagrada”, la cual como ciencia, ha tomado para sí todos los aspectos esotéricos que se le puedan atribuir tanto a las figuras como tales (símbolos) como a los números y sus correlaciones figuradas.

Estas formas y estructuras simbólicas, siempre han respondido a unos arquetipos universales, preestablecidos desde el principio de los tiempos, y a unos aspectos que son paralelos a la evolución del hombre en el tiempo tanto en su desarrollo como ser y actor principal en la historia de su propio mundo físico. Cabe destacar, que el tiempo como “elemento” no es más que una sucesión de eventos medible por sí mismo, pero que su acción depende del observador y de su capacidad de observación.

No importa que los masones de hoy no construyamos edificios materiales, lo realmente importante es que esos mismos principios o ideas los podemos conocer a través de los símbolos que decoran nuestros Templos, siendo el más importante de todos, el que sustenta el concepto del autor del ordenamiento cósmico como la Gran Obra de la Creación, o Arte Real, conocido en la Masonería Universal como Gran Arquitecto del Universo (G.´.A.´.D.´.U.´.).

Desde el punto de vista exotérico, la construcción física de los edificios se vuelve esotérica al pasar a la construcción de un templo interior, fortalecido por las bases iniciáticas que provee la Masonería a los Aprendices a través de las herramientas proporcionadas, como lo son el cincel y el martillo, y las demás en los grados siguientes. 

El Gran Arquitecto del Universo es considerado como un Principio fundamental en el sentido de la palabra, es la verdadera piedra angular del Templo Masónico y no la representación de un Dios religioso y es bajo la influencia de ese Principio, que los masones realizamos nuestros trabajos dentro de la Logia. Es imperativo recalcar que dado que la masonería se lleva por dentro, este Principio también debe estar presente en el comportamiento del masón, en el mundo profano.

Estos trabajos, basados en el estudio de los símbolos en sus inicios, están soportados en la práctica del Rito, gracias a los cuales la Logia se convierte en un espacio análogo a la misma estructura del Cosmos. 

De allí, que el simbolismo de la Logia también es uno de los temas de meditación a los que nuestra Orden concede una importancia muy relevante. No hay que confundir los símbolos con los signos, ya que estos últimos los estudia una ciencia denominada semiótica. Este Principio es un símbolo, y nunca será un signo de nada, ni se corresponde a un arquetipo religioso.

Es conveniente señalar que en la Masonería, el Principio creador del Gran Arquitecto del Universo, no tiene ningún tipo de connotación religiosa ni proviene de ninguna de ellas. Por otro lado, no puede tenerla porque la Masonería no es una religión, como pueda ser la católica, la sufí, la judía o cualquiera otra, sino una orden iniciática que entrega al hombre y en cualquier nivel, los medios y los conocimientos necesarios para su perfeccionamiento y desarrollo evolutivo como ser humano. 

No olvidemos que la Masonería es una Ciencia y un Arte, un “Arte Real” y  su  Principio Supremo (G.´.A.´.D.´.U.´.) se manifiesta como la Inteligencia que organiza el Cosmos, el Templo Universal, de acuerdo al plan concebido en su sabiduría, que como se dice en el Libro de la Ley Sagrada "Tú todo lo dispusiste con medida, número, y peso" (Sab 11,20).

Con respecto a lo anterior, René Guénon o Abd al-Wâhid Yahyâ en su artículo titulado "La Ortodoxia Masónica", perteneciente al vol. II de los Estudios sobre la Franc-Masonería y el Compañerazgo nos dice que "El símbolo del Gran Arquitecto del Universo no es la expresión de un dogma, y que si se comprende como debe serlo, puede ser aceptado por todos los Masones, sin distinción de opiniones filosóficas, porque esto no implica por su parte el reconocimiento de la existencia de un Dios cualquiera". 

La masonería en sus bases, debe ser adogmática si quiere realmente formar hombres libres, libre-pensadores, de personalidad única, pero de virtudes encontradas en un solo esquema comportamental de pensamiento, voluntad y acción, de allí la negación a los aspectos dogmáticos que pueden representar una religión cualquiera, a través de sus propios rituales o concepciones prefabricadas.

No se trata de "creer" en el símbolo, sino de “comprenderlo”, ya que el hecho de creer está fundamentado en la fe, y la comprensión se basa en la razón. 

El masón toma al símbolo como un vehículo de Conocimiento y no como un objeto de "culto", pues sabe que no hay que confundir al símbolo con lo que éste simboliza. Son dos aspectos diferentes, tanto en su concepción como en su propia comprensión. En la medida en que comprendamos mejor los símbolos y su significado nos compenetramos más en su esencia logrando ser UNO, una unidad, con la idea que lo conforma y el símbolo como tal. 

El hecho de que la Masonería no sea una religión, no limita ni impide en nada que existan masones que en su vida privada, practiquen un credo religioso determinado, o bien que no practiquen ninguno. Esto realmente a la Masonería como Orden no le atañe, pues esas creencias, muy particulares por cierto, de cualquier otro tipo (filosóficas, científicas, políticas, etc.) la momento de entrar a las Tenidas, han de dejarse, junto con los metales, en los llamados Pasos Perdidos, para poder entrar sin estas taras que tanto peso hacen dentro de la conciencia de cada quién, tal como se explica a continuación en una cita de René Guénon.

René Guénon en otro artículo titulado "La Gnosis y la Franc-Masonería", dice que "debe ser pura y simplemente la Masonería. Cada uno de sus miembros al entrar en el Templo, debe despojarse de su personalidad profana y hacer abstracción de cuanto sea extraño a los principios fundamentales de la Masonería, principios a cuyo alrededor todos debieran unirse para trabajar en común en la Gran Obra de la Construcción universal". 

Por decirlo de otra manera, lo único que la Masonería "exige" a sus miembros es una voluntad firme en el "desbastado" y "pulimento" de la piedra bruta, y que como dicen algunos rituales "es un producto grosero de la Naturaleza, que el Arte de la Masonería debe pulir y transformar". 

La obra de la regeneración humana, desde el punto de vista interior o esotérico, no puede llevarse a cabo sin una voluntad firme y perseverante en el tiempo, mediante el deseo de la acción vehemente de quien así la quiere, y la siente, lo que igual a decir que sin una fuerza interior que influya de manera directa en la mente del hombre y transmita su poder creativo a esa "materia amorfa" de la psique o alma desordenada y caótica del ser primigenio, simbolizada en este caso por la piedra bruta, no podrá seguir adelante.

Así pues, con el cincel de la inteligencia, impulsado por el mazo de la voluntad, el aprendiz va limando y corrigiendo las aristas y asperezas de su piedra bruta, separando lo "espeso de lo sutil", el "caos" del "orden", lo "profano" de lo "sagrado", operación alquímica que ha de convertirse en un rito cotidiano, en un ejercicio de cada momento, pues dicha separación constituye la premisa fundamental a cumplir en las primeras etapas del proceso iniciático, hasta que con paciencia y perseverancia alcance ese perfeccionamiento de que hablábamos anteriormente, ejemplificado en la piedra cúbica y tallada. 

La iniciación, no solo como ceremonia, sino en su contexto más amplio, es una vía hacia el Conocimiento capaz de despertar en el hombre sus sentimientos, emociones y cualidades innatas, y que permanecen aletargadas en su estado ordinario.

Arturo Reghini nos dice que ese perfeccionamiento "está ligado al conocimiento y al reconocimiento de la naturaleza humana y sus posibilidades inherentes. Es necesario realizar el antiguo precepto del oráculo de Delfos: conócete a ti mismo. Es necesario buscar en sí mismo el misterio del ser, considerar la vida humana, sus funciones, sus límites y la posibilidad de sobrepasarlos, de intervenir activamente en su curso, no abandonarlo a la deriva, en descubrir y en despertar los gérmenes latentes, los sentidos y los poderes todavía desconocidos, dormidos y ocultos. Es necesario, en fin, realizar una obra de edificación espiritual, una transmutación, alcanzar la virtud y el conocimiento para que el miserable gusano que repta por la tierra se transforme en gloriosa mariposa volando libremente hacia la justicia". 

Para lograr ese fin, este autor nos dice que no existe otro medio que "el trabajo masónico basado y sostenido por la iniciación simbólica, es decir conferida y obtenida a través de la inteligencia de los símbolos masónicos familiares, a imagen de la obra de arte que se realiza con los instrumentos del oficio".

Tal como lo hemos visto, la idea de la transmutación alquímica como esencia, tiene una relación directa el proceso alquímico como tal, y de hecho el "Arte Real" masónico, desarrollado a través de los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, es idéntico a la "Gran Obra" de la Alquimia, y la culminación en la Piedra Filosofal, por lo que puede hacerse una transposición totalmente coherente entre el simbolismo alquímico y el simbolismo constructivo y arquitectónico masónico y sus elementos básicos, como lo son la sal, el azufre y el mercurio.

Sin más por ahora, debemos resumir que tanto la alquimia como la masonería y el propio simbolismo desde sus orígenes primigenios, son sin lugar a dudas, complementos que se retroalimentan desde adentro, logrando exteriorizar sus logros en los cambios internos del hombre como género, en la sociedad donde éste se desenvuelve.


Swami.´.

miércoles, 12 de julio de 2017

Quien es quien en diplomacia...Cónsul General Pedro Emilo Coll.



Pedro Emilio Coll, nace en Caracas, el 12 de julio de 1872 y fallece en la misma ciudad, el 30 de marzo de 1947.


Fue un periodista escritor, ensayista, político y diplomático venezolano. Fundador de la revista Cosmópolis. Se le reconoce como uno de los principales promotores del modernismo literario de Venezuela. trabajo con la revista Mercure de France encargándose de la sección Letras Hispanoamericanas. En 1911 se le incorporó como Individuo de Número de la Academia de la Lengua y en 1934 ingresó como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia.

Fue cónsul de Venezuela en Southampton entre 1897 y 1899, fue funcionario de la legación del Reino Unido, fue secretario de la Legación de Venezuela en Madrid, España de 1916 a 1924 y luego nombrado cónsul general de Venezuela en París, Francia en 1915, Trabajó como inspector de consulados en Europa de 1927 a 1933; En 1936 fue nombrado ministro consejero en Washington sin asumir el puesto.

En 1899 perteneció a la directiva del Ministerio de Fomento siendo Presidente de Venezuela Juan Vicente Gómez. En 1913 fue Ministro de Fomento. También desempeño cargos como Secretario de Instrucción Pública, Fiscal de Bancos, Senador y Presidente del Congreso Nacional.

Algunas de sus obras mas importantes fueron:

El diente roto (1890), existe una similitud muy grande entre este cuento y la obra del escritor Jerzy Kosinski "Desde el Jardín". El problema es que "El diente roto" es mucho más antiguo y el mencionado escritor -Kosinski- fue criticado en ocasiones por plagio. Es muy evidente la similitud de los personajes, inclusive de cómo se va desarrollando la historia.

  • Palabras 
  • El Castillo de Elsinor 
  • Las divinas personas 
  • La escondida senda 
  • El paso errante 
  • La colina de los sueños 
  • La vida literaria.




José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Miembro de la Red Profesional del Instituto Panamericano de Geografía e Historia - O.E.A.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

sábado, 24 de junio de 2017

Masonería...300 años de historia.


Los constructores primitivos y los colectivos de constructores de la Antigüedad constituyen la base de la cual, en algún momento, surgieron interpretaciones éticas a partir de los utensilios de la construcción, el desarrollo de conocimientos científico-tecnológicos considerados reservados para la generalidad, una organización gradual con propósitos formativos y todos los demás elementos que devinieron en lo que, con el tiempo, llegó a denominarse francmasonería.

Elementos encontrados en las ruinas de Pompeya resultan coincidentes con la simbología masónica. Leyendas de la masonería mencionan la existencia de gremios de constructores durante la Antigua Roma, en la construcción del templo de Salomón en Jerusalén y en el Antiguo Egipto.

Por otra parte, elementos doctrinarios que se encuentran en la masonería tienen una gran correspondencia con los de las culturas griega y judía antiguas.

Sin embargo, es difícil afirmar categóricamente que en todos estos países y estas épocas existió la francmasonería como tal.

Sin embargo, tampoco puede negarse que las pistas y elementos que se acumulan podrían dar cuenta de la gestación de una pre-masonería operativa, es decir, de agrupaciones de constructores que, fruto de un proceso gradual de evolución y desarrollo, puedan haber constituido los antecesores de aquellos gremios de constructores medievales conocidos con el nombre de masonería operativa.

Esto se conoció como pre-masonería operativa.

De lo que ya no hay duda es de que las catedrales góticas construidas en Europa durante la Edad Media fueron obra de masones agrupados gremialmente en logias, lo que se ha denominado masonería operativa.

Estos masones (que, si bien eran en general varones, hubo casos de membresía femenina), utilizaban los instrumentos de construcción para el uso habitual al que estaban destinados, les daban una interpretación simbólica de carácter esotérico, moral, ético y espiritual.

Estos gremios operativos tenían una organización gradual; manejaban conocimientos científicos y tecnológicos avanzados, que guardaban en el mayor secreto; tenían medios de reconocimiento igualmente secretos; practicaban la fraternidad y mantenían reuniones reservadas en las logias, en las que ejercían la libertad de pensamiento y libertad de expresión.

No todos los gremios de masones operativos eran iguales, ya que el país en que vivían influía fuertemente en sus características particulares y diferenciadoras. Esto hizo que, desde la propia Edad Media, se fuese gestando un desarrollo diferente de lo que posteriormente serían los distintos ritos y costumbres masónicos de la llamada masonería especulativa.

Vamos a extendernos en el aspecto histórico de la Masonería, pues al hacerlo se abordan muchas cuestiones que aclaran principios confusos y malentendidos, cuya clarificación es necesaria a fin de entender qué somos y qué pretendemos.

La cuestión del origen de la Masonería es algo compleja, pudiendo incluir varias contestaciones. Se dan unos orígenes míticos o simbólicos tanto en la organización de los Iniciados Egípcios, de los constructores del Templo de Salomón en Jerusalén, de los Misterios de Eleusis, etc... De esta manera, la enseñanza de las sociedades iniciáticas de la Antigüedad preparó, configuró y transmitió en gran medida el ideal, el simbolismo y la forma de trabajar de la Masonería.

Históricamente, las asociaciones de francmasones (obreros libres de la construcción) aparecen en las obras de las catedrales y monasterios medievales. El simbolismo del obrero libre en un mundo dominado por el criterio feudal del vasallaje era algo más que el material, simbolizaba el compromiso que cada participe de la obra aceptaba mediante la reflexión personal. De esta manera, mientras los Iniciados eran conscientes del significado profundo de palabras y símbolos, el mundo en el que se movían solía quedarse sólo con el aspecto externo de la cuestión. Para mejor explicar esta diferencia nos sirve el ejemplo de los alquimistas: éstos afirmaban poder convertir el plomo en oro mediante una maravillosa piedra que decían poseer la piedra filosofal. Mientras que la sociedad solía entender esta piedra como algo real y mágico, los Iniciados simbolizaban con ella la Sabiduría, capaz de transformar la energía humana básica en fuerza constructiva, tanto en lo espiritual como en lo material.

Los francmasones, convencidos de que la obra material de la Catedral y la espiritual del perfeccionamiento humano sólo era realizable mediante individuos libres honrados yresponsables, transmitían en sus reuniones "iniciáticas" conocimientos científicos y filosóficos, como se realizó en las sociedades iniciáticas de la Antigüedad. Se partía de la concepción de que el Universo se rige por leyes armónicas y complementarias, leyes que poco a poco pueden irse conociendo, y que este conocimiento filosófico y material puede aplicarse al ser humano, parte fundamental del Universo, a fin de armonizarlo y perfeccionarlo. Junto a ello se daba la transmisión gradual del conocimiento (los diferentes grados masónicos), y el aspecto de solidaridad o ayuda mutua entre todos ellos.

Con frecuencia se acusa a las corporaciones de francmasones medievales de haber sido meras instituciones gremiales de monopolio local del conocimiento. Aunque no dudamos de que ello fuera así en muchos casos, toda vez que cualquier obra humana está sujeta a fallos y a utilizaciones indebidas, la norma general no era ésa. Cuando un francmasón alcanzaba el grado de Maestro, es decir, capaz de crear por sí mismo, circulaba libremente por todas las logias, instruyendo a los aprendices y creando escuela. Por ello, los conocimientos arquitectónicos y simbólicos eran rápidamente extendidos -para los baremos de la época- por toda Europa. Eso sí, el conocimiento era transmitido solo a los iniciados, partiendo de la idea ya mencionada: para realizar la obra no era suficiente la simple habilidad artística o "científica", sino que a ello debía unirse el conocimiento filosófico y el desarrollo espiritual. No bastaba con ser un buen cantero o vidriero, sino que además se exigía ser libre, honrado y responsable.

El arte de construir grandes obras con sentido filosófico inició un decaimiento progresivo, y en el siglo XVIII permanece apenas un sentido de labor filosófica y de ayuda mutua entre los francmasones.

El 24 de junio de 1717 se reúnen los masones de Londres para celebrar el Solsticio de Verano, y constituyen la primera Gran Logia. Se trata del hito que marca la aparición de la Masonería Especulativa, cuya obra de construcción es simbólica, filosófica y social, a diferencia de la Masonería Operativa, cuya construcción era material. La transformación no fue repentina, sino gradual, y en ella sobreviven rituales, símbolos y tradiciones de muy antiguo origen. La Masonería moderna entiende que el ser humano y la Humanidad ideales deben ser construidos, piedra a piedra, con la misma libertad y honradez, con el mismo amor y respeto, con los que se construía una catedral.

La Gran Logia de Londres se convirtió en foco creador de innumerables logias en todo el mundo, que progresivamente fueron creando sus propias organizaciones nacionales (Grandes Logias o Grandes Orientes en cada país), vinculadas todas ellas por fraternales lazos de solidaridad y reconocimiento mutuos. La mayor diferencia entre Obediencias (Organizaciones) se produce en la segunda mitad del siglo pasado, al decidir el Gran Oriente de Francia y, progresivamente, otras Obediencias Masónicas, la aceptación de agnósticos o ateos entere sus miembros, en contra del sistema anglosajón, que acepta todas las creencias pero no la ausencia de ellas. La razón de esta diferencia es de origen histórico y social. Mientras que en Gran Bretaña la Iglesia anglicana favoreció y promovió la Masonería, y la evolución política fue gradual, en otros países de Europa se produjo una pugna entre la Iglesia oficial y la realidad social, y una evolución política con frecuencia traumática.

De esta diferencia de criterios surgió una Masonería de sistema anglosajón, que se llama a sí misma regular y difícilmente reconoce a las otras, y una Masonería liberal, donde nos encontramos nosotros. Pese a todo, los masones trabajamos en nombre de la Masonería universal, nos esforzamos en no plantear enfrentamientos, y nuestras relaciones son, en la mayor parte de los casos, fraternales y de reconocimiento mutuo. La Masonería no está dividida: es como un árbol con muchas ramas, pero el tronco es el mismo y desde años se persigue el acrecentamiento del común espíritu masónico. A nuestro juicio, tan perjudicial sería un enfrentamiento interno como un monolitismo ajeno a las ideas y prácticas masónicas.


Celta.´.

lunes, 19 de junio de 2017

Quien es quien en Diplomacia...La iniciativa diplomática del Libertador Simón Bolívar y el Congreso Anfictionico de Panamá.



 En recuerdo de la Liga Anfictiónica de Grecia antigua, fue una asamblea que tuvo lugar en la ciudad de Panamá, convocada por el libertador  venezolano Simón Bolívar, con el objeto de buscar la unión o confederación de los estados de América, sobre la base de los anteriores virreinatos hispanoamericanos. El congreso se llevó a cabo en 1826 en el antiguo convento de San Francisco -hoy Palacio Bolívar- de la ciudad de Panamá. El salón donde fue celebrada dicha convención recibe el nombre de Salón Bolívar y reposan allí una espada del Libertador, juntos con los originales “Protocolos del Istmo”, primeros acuerdos firmados por los ministros plenipotenciarios que asistieron a esta reunión en 1826.

Asistieron al congreso: la Gran Colombia, México, Perú y las Provincias Unidas de Centro América. Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo. Argentina y Chile no mostraron interés. Paraguay no fue invitado. El Imperio del Brasil tampoco mostró interés. Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro a título personal.

Ya la idea de crear una gran nación cuya extensión abarcara lo que es Hispanoamérica se había originado con el prócer venezolano Francisco de Miranda, quien propuso el nombre de  Colombia para esa eventual nación. Simón Bolívar, también, en la Carta de Jamaica de 1815 expresó:

 “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el   Mundo Nuevo en una sola nación común solo vinculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; [...] ¡Qué bello sería que el  Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración...”

Simón Bolívar, Carta de Jamaica, Kingston, 6 de septiembre de 1815.

El congreso fue convocado por Simón Bolívar, desde Lima, el 7 de diciembre de 1824 y el patriota peruano José Faustino Sánchez Carrión, nombrado por Bolívar ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú, y quien compartía plenamente con Bolívar el ideario de la unidad hispanoamericana, cursó a los gobiernos americanos la invitación;   

Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá? Simón Bolívar, Convocatoria del Congreso de Panamá, Lima, 7 de diciembre de 1824

La visión hispanoamericanista del argentino Bernardo de Monteagudo, plasmada en la que se considera su obra más destacada, el "Ensayo sobre la necesidad de una federación general entre los estados hispano-americanos y plan de su organización", influenció también en el venezolano al punto de llevar a algunos a afirmar que "fue el principal colaborador del Libertador Simón Bolívar en la Convocatoria del Congreso de Panamá”

En sentido coincidente, el mexicano José María Tornel ha dicho:

Se ha atribuido al Libertador de Colombia, Simón Bolívar, la gloria de haber concebido el importante designio de reunir un congreso de las Naciones Americanas, a semejanza de todas las Confederaciones, tan célebres en la historia de los antiguos griegos. Más la imparcialidad exige que se refiera que el primero en recomendar el proyecto verdaderamente grandioso, fue el Coronel Monteagudo, de temple muy fuerte de alma y compañero de Campañas del General San Martín, en sus memorables de Chile y el Perú.

Incluso, algunos historiadores como el chileno Benjamín Vicuña Mackenna han sostenido que el asesinato de Monteagudo afectó seriamente la evolución del proyecto.

Invitación a los Gobiernos de Colombia, México, Río de la Plata. Chile y Guatemala, a formar el Congreso de Panamá

INVITACION A LOS GOBIERNOS PARA EL CONGRESO DE PANAMA

Lima, 7 de diciembre de 1824.
Excmo. Señor
Grande y buen amigo:

Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos.
Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político, pertenece al ejercicio de una autoridad sublime, que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad de sus principios, y cuyo nombre solo calme nuestras tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras repúblicas, y reunidos bajo los auspicios de la victoria, obtenida por nuestras armas contra el poder español.

Profundamente penetrado de estas ideas invité en ochocientos veintidós, como presidente de la República de Colombia, a los Gobiernos de México, Perú, Chile y Buenos Aires, para que formásemos una confederación, y reuniésemos en el Istmo de Panamá u otro punto elegible a pluralidad, una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado "que nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias".

El Gobierno del Perú celebró en seis de julio de aquel año un tratado de alianza y confederación con el plenipotenciario de Colombia; y por él quedaron ambas partes comprometidas a interponer sus buenos oficios con los gobiernos de la América, antes española, para que entrando todos en el mismo pacto, se verificase la reunión de la asamblea general de los confederados. Igual tratado concluyó en México, a tres de octubre de ochocientos veintitrés, el enviado extraordinario de Colombia a aquel Estado; y hay fuertes razones para esperar que los otros gobiernos se someterán al consejo de sus más altos intereses.

Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. Estas ventajas se aumentan prodigiosamente, si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político, y muy particularmente, el continente europeo.
La reunión de los plenipotenciarios de México, Colombia y el Perú, se retardaría indefinidamente si no se promoviese por una de las mismas partes contratantes; a menos que se aguardase el resultado de una nueva y especial convención sobre el tiempo y lugar relativos a este grande objeto. Al considerar las dificultades y retardos por la distancia que nos separa, unidos a otros motivos solemnes que emanan del interés general, me determino a dar este paso con la mira de promover la reunión inmediata de nuestros plenipotenciarios, mientras los demás gobiernos celebran los preliminares que existen ya entre nosotros, sobre el nombramiento e incorporación de sus representantes.

Con respecto al tiempo de la instalación de la Asamblea, me atrevo a pensar que ninguna dificultad puede oponerse a su realización en el término de seis meses, aun contando el día de la fecha; y también me atrevo a lisonjear de que el ardiente deseo que anima a todos los americanos de exaltar el poder del mundo de Colón, disminuirá las dificultades y demoras que exijan los preparativos ministeriales, y la distancia que media entre las capitales de cada Estado, y el punto central de reunión.

Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá, sería señalado para este augusto destino, colocado como está en el centro del globo, viendo por una parte el Asia, y por el otro el África y la Europa. El Istmo de Panamá ha sido ofrecido por el Gobierno de Colombia, para este fin, en los tratados existentes. El Istmo está a igual distancia de las extremidades; y por esta causa podría ser el lugar provisorio de la primera asamblea de los confederados.

Difiriendo, por mi parte, a estas consideraciones, me siento con una grande propensión a mandar a Panamá los diputados de esta república, apenas tenga el honor de recibir la ansiada respuesta de esta circular. Nada ciertamente podrá llenar tanto los ardientes votos de mi corazón, como la conformidad que espero de los gobiernos confederados a realizar este augusto acto de la América.

Si V. E. no se digna adherir a él, preveo retardos y perjuicios inmensos a tiempo que el movimiento del mundo lo acelera todo, pudiendo también acelerarlo en nuestro daño.
Tenidas las primeras conferencias entre los plenipotenciarios, la residencia de la Asamblea, como sus atribuciones, pueden determinarse de un modo solemne por la pluralidad, y entonces todo se habrá alcanzado.

El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de sus poderes, se fijará en la historia diplomática de América una época inmortal. Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?

Dios guarde a V. E.
Vuestro grande y buen amigo.
Bolívar

El Ministro de Gobierno y Relaciones
Exteriores,
José Sánchez Carrión.


Los resultados del Congreso no fueron los deseados por el Libertador, quien al referirse al mismo, decía: «...no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban».


José Rafael Otazo M; PhD.
-------------------- 
Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Miembro de la Red Profesional del Instituto Panamericano de Geografía e Historia - O.E.A.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Dolor, dolor, dolor... Por el terrible incendio ocurrido en Portugal.




Este blog, sus propietarios, colaboradores y afines, se solidarizan de manera irrestricta con todos aquellos que, de alguna u otra forma han sido afectados por el terrible incendio ocurrido en la hermana República Portuguesa el 17 de junio de 2017, donde según el último balance oficial aún provisional, ha provocado 62 muertos y 57 heridos.

Así mismo hacemos llegar nuestras mas profundas y sentidas condolencias a los familiares de los fallecidos a consecuencia de tal evento. En particular a todas aquellas de masones involucrados. 

Es deber de la Masonería y de todos los Masones hacerse solidarios ante el pesar del prójimo....que el G.·.A.·.D.·.U.·. de paz a los restos, aliento y reposo a los familiares, consuelo a las penas, valor y templanza al ayudador.


" No cierres tu oído al llanto del pobre, ni endurezcas tu corazón ante
las calamidades del inocente, Cuando el huérfano te llame, cuando 
el corazón de la viuda esté lleno de amargura y te implore un socorro entre lagrimas dolientes,
ten piedad de su aflicción y extiende tu mano a quienes no tienen quien les ayude.

Cuando veas al desnudo en la calle, tiritando de frío sin casa ni 
abrigo, que la bondad abra tu corazón, que las alas de la caridad
lo cobijen y amparen de la muerte, para que tu propia alma pueda vivir.

Cuando el pobre gime en su lecho de muerte, cuando el desgraciado 
padece en los horrores de un calabozo, o cuando la cabeza blanca del
anciano eleva una mirada débil hacia ti en busca de piedad,

¿Como puedes disfrutar de alegrías superfluas sin tomar en cuenta lo que
aquellos necesitan? sin sentir lo que aquellos están sufriendo, ¿no es
a caso tu mano un milagro? ¿Acaso hay algo semejante a ella? ¿Para que te la dieron? 
Si no para que las extiendas en la ayuda de tus hermanos." 






Pierre Cubique.·.

sábado, 17 de junio de 2017

Quien es quien en Diplomacia... Rufino Blanco Fombona.



Rufino Blanco Fombona nace en Caracas, Venezuela, 17 de junio de 1874 fue un escritor, diplomático y editor venezolano, figura destacada del modernismo literario.

Fue destinado a la Embajada de Venezuela en Holanda, donde permaneció durante 1896 y 1897, luego a Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica a enseñar lengua española, allí fue nombrado cónsul en Boston  entre 1898-1899 y ministro plenipotenciario de Venezuela en Uruguay 1939-1941.

Fue también una cifra valiosa de la masonería venezolana. Llegó al Grado de Maestro, dejando en las Logias el cálido recuerdo de su verbo afirmativo y de sus ideas genuinamente liberales.

De ilustre familia (descendía de conquistadores españoles, próceres de la Independencia, juristas, diplomáticos y escritores) era hijo de Rufino Blanco Toro e Isabel Fombona Palacio. Hizo la instrucción elemental en Caracas y obtuvo el título de bachiller en 1889. Inició Derecho y Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, pero decidió ingresar en la Academia Militar y con apenas dieciocho años intervino en la Revolución Legalista (1892) y ese mismo año fue nombrado cónsul en Filadelfia. Allí empezó a cultivar la poesía y a su regreso a Caracas en 1895 participó en las revistas El Cojo Ilustrado y Cosmópolis.

trasladó a la República Dominicana, donde trabajó como periodista y fue nombrado cónsul en Boston de dicho país (1898-1899). En 1899 aparece en Caracas Trovadores y trovas, una mixtura de versos y prosas que es su primer libro. Siguieron Cuentos de poeta (1900), Cuentos americanos (1904) y Pequeña ópera lírica (1904), un libro de versos ya maduro cuyo prólogo está firmado por Rubén Darío, pues, en efecto, se inscribe dentro de la estética del modernismo, aunque luego se orientará más bien hacia el postmodernismo. Reimprimió parte de sus versos en edición bilingüe (Au-delà des horizons. Petits poèmes lyriques (París, 1908) y simultáneamente publicó una colección de artículos Letras y letrados de Hispanoamérica.

Fue a la cárcel en Maracaibo por haber matado al coronel que pretendía detenerlo por luchar contra el monopolio del caucho en su puesto de gobernador del estado de Zulia; esto le sirvió de inspiración para su primera novela, El hombre de hierro (1907), en que son ya visibles los influjos que marcarán su narrativa: el realismo francés (Honoré de Balzac) y el pesimismo naturalista de Guy de Maupassant. Escribió además contra su enemigo el panfleto De cuerpo entero; el negro Benjamín Ruiz (1900) y además atacó al gobierno con otro panfleto del mismo año, Una página de historia; Ignacio Andrade y su gobierno, donde culpaba al político de dicho nombre de haber amañado las elecciones que lo hicieron presidente y provocaron en Venezuela una guerra civil. Por entonces luchó contra el golpe de estado de Juan Vicente Gómez como secretario de la Cámara de Diputados y eso le valió un destierro que lo tuvo lejos del país durante veintiséis años.

Vivió en París (1910-1914) y luego en Madrid (1914-1936) en un periodo de su vida especialmente fértil en aspectos literarios. Comenzó con el libelo antigomecista Judas capitolino (1912); los poemarios Cantos de la prisión y del destierro (1911) y Cancionero del amor infeliz (1918), escrito con motivo del trágico suicidio de su joven esposa, que se había enterado de su infidelidad; los libros de relatos Dramas mínimos (1920) y Tragedias grotescas (1928), y las novelas El hombre de oro (1915), La mitra en la mano (1927), La bella y la fiera (1931) y El secreto de la felicidad (1933). Asimismo dirigió durante casi veinte años la Editorial América. Entre sus proyectos de esta época destaca su edición de parte de la obra de Simón Bolívar: las Cartas (1913, 1921, 1922) y los Discursos y proclamas (1913). En sus ensayos, por otra parte, propone un "proyecto panhispanista" al "panamericanismo" estadounidense y exalta la labor de los conquistadores españoles, fundadores de una comunidad de la que emergieron las nuevas repúblicas. Por otra parte reunió e imprimió una serie de estudios sobre Bolívar de Juan Montalvo, José Martí y José Enrique Rodó, entre otros (1914). Sus amigos de España e Hispanoamérica lo propusieron sin suerte en 1925 al Premio Nobel de Literatura y, opuesto a la dictadura en España de Miguel Primo de Rivera, con el apoyo de los republicanos del Partido Radical, fue nombrado a su caída gobernador civil de las provincias de Almería (1933) y Navarra (1933-34).

Al regresar a su país ingresó en la Academia Nacional de la Historia (1939) y fue nombrado presidente del estado de Miranda (1936-1937). Ya no intentó inmiscuirse otra vez en política: se dedicó a investigaciones históricas, a la poesía y a escribir su Diario (de cerca de un millar de páginas y publicado en tres partes: Diario de mi vida. La novela de dos años (1904-1905) 1929; Camino de imperfección, 1933, y Dos años y medio de inquietud, 1942; la tercera parte no se publicó al haber sido robada al parecer por los agentes de Gómez en Madrid). Agravada su dolencia cardíaca, su último libro fue de poesía: Mazorcas de oro, una recopilación de viejos poemas con algunos nuevos, y murió de un ataque al corazón durante un viaje a Buenos Aires.




José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Miembro de la Red Profesional del Instituto Panamericano de Geografía e Historia - O.E.A.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

domingo, 11 de junio de 2017

Quien es quien en diplomacia...La inteligencia cultural como requisito para la internacionalización.



La inteligencia cultural es la capacidad que tiene una persona ajena o extraña para interpretar los gestos desconocidos y ambiguos de alguien de la misma forma en que los compatriotas de las personas lo harían 


En los últimos años las empresas se han vuelto más conscientes del peso que tienen las barreras culturales en su actividad internacional. Se ha pasado a reconocer la necesidad y el valor de la “inteligencia cultural”, que podríamos definir como la habilidad o capacidad para adaptarse y trabajar con eficiencia en entornos culturales distintos al propio. La inteligencia cultural es efectivamente un requisito para la internacionalización, aunque a veces se cae en exageraciones sobre su importancia y contenido.

Entre esas exageraciones está el atribuir una importancia desmesurada a las barreras culturales –algo que con frecuencia defienden empresas y consultores especializados en asesoramiento sobre estos temas.

Las barreras culturales existen y constituyen un obstáculo para el que hay que prepararse, pero no son ni mucho menos el único factor, o el decisivo, que incide en el éxito o el fracaso en la actividad internacional de una empresa. La calidad del producto, su precio, el marketing, la financiación, son factores que también tienen un peso determinante.

Por otra parte, con frecuencia se cae en generalizaciones exageradas. Las personas tienen diferencias entre ellas, y estas diferencias existen también entre los ciudadanos de un país. No todos los chinos o todos los indios tienen el mismo comportamiento. Puede haber comportamientos variados entre ellos, como los hay entre los españoles o entre los madrileños.

Los consultores en negociación cultural exageran a veces el abanico de aspectos que conforman la “cultura” de una sociedad y que deben ser tenidos en cuenta si se quiere evitar el conflicto. Hace unos días leía los consejos de etiqueta para comidas en Holanda recogidos en Kwintessential, una destacada empresa que asesora y forma sobre temas culturales en los negocios internacionales. Entre las recomendaciones está que la “ensalada no debe ser cortada; se debe enrollar la lechuga en el tenedor”. Asímismo, hay que “servirse poco al principio, para así poder repetir”… En fin, como residente que soy en Holanda en estos últimos años me resultan llamativas recomendaciones con tal grado de detalle que, repito, me parece que llevan a cotas exageradas la importancia de los aspectos culturales.

No hay que exagerar, pero en ninguno de los dos sentidos. Las barreras culturales no deben ser menospreciadas, y las empresas deben tener directivos preparados para la negociación intercultural.

La cuestión básica que cabe plantear es: ¿cuáles son los “temas”, los aspectos culturales más determinantes en la actividad internacional de las empresas? Sobre este tema se ha escrito mucho. Se han elaborado clasificaciones, taxonomías, dimensiones, perfiles culturales de países, etc.

El primero se refiere a la prioridad que se da a la construcción de relaciones personales que permitan establecer un marco de confianza entre los interlocutores, frente a las culturas en las que las relaciones personales y la confianza mutua tienen poca relevancia, y la negociación se encamina desde el principio hacia la consecución del “acuerdo” (se trata de culturas deal oriented, utilizando su definición en inglés). En líneas generales, según mi experiencia, la mayor parte de las culturas (asiática, mediterránea, latinoamericana, árabe) otorgan bastante atención a las relaciones personales. Son básicamente las culturas de origen anglosajón (países del norte de Europa y de Norteamérica) en las que predomina la orientación a “ir directamente al grano”, relegando el factor personal.

El segundo gran elemento diferenciador es entre culturas colectivistas e individualistas. Esta diferencia es muy importante, porque a su vez influye de forma directa sobre otras características relevantes. Las culturas colectivistas –las asiáticas son sin duda las más destacadas en el mundo actual de los negocios– dan mucha importancia a la jerarquía y el protocolo. Todos los que han trabajado en China saben bien el cuidado que hay que tener con estos aspectos y cómo, por ejemplo, un error en la forma de sentar a los invitados en un banquete puede tener consecuencias negativas en una negociación.

La tercera gran diferencia se refiere al empleo de lenguaje directo frente a una comunicación en la que el contexto, los elementos indirectos son importantes. En estas últimas culturas los silencios, las insinuaciones, los gestos, puede ser una forma de mandar mensajes, que no se captan si no se está preparado para ello (por poner un ejemplo reciente, ¿no quería el Primer Ministro griego Tsipras enviar un mensaje de presión a la Unión Europea con su reciente visita a Putin en Rusia?). Este aspecto tiene una estrecha relación con el primero. En las culturas deal oriented, por ejemplo, existe una mayor tendencia al lenguaje directo, claro, explícito.

En conclusión, las barreras culturales son importantes.  En la propia Unión Europea, en la que existe un mercado único, puede existir la tentación de pensar que las diferencias culturales son poco relevantes en las relaciones entre empresas. Es un error: muchas empresas tienen problemas a la hora de trabajar en países del norte de Europa por no comprender las diferencias culturales.

Sin caer en exageraciones, las empresas que operan en los mercados internacionales deben ser conscientes de la existencia e importancia de los factores culturales, y prepararse adecuadamente para afrontarlos.


Diversidad cultural

La diversidad cultural es una realidad a la que ninguna organización, por muy importante que sea, puede escapar. Los equipos internacionales presentan retos relacionados con el lenguaje, la cultura, los estereotipos, los prejuicios y los valores que dificultan la cohesión y la colaboración. Lo más habitual es encontrarse con problemas graves de comunicación que generan malentendidos y desconfianza.

La cultura es seguramente el factor más delicado ya que es omnipresente. Para empezar, está en nuestra forma de actuar: se refleja en las palabras que usamos, los alimentos que consumimos y la ropa que llevamos. Pero no sólo. También está en estos valores y creencias invisibles que fomentan los comportamientos propios a cada sociedad. Podemos ser capaces de ver los signos externos – manifestación evidente de una cultura ajena a la nuestra –, pero fallar a la hora de entender la parte invisible.



José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Miembro de la Red Profesional del Instituto Panamericano de Geografía e Historia - O.E.A.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


Con colaboración de Beatriz Otazo.

domingo, 4 de junio de 2017

“¡General Sucre!”. Luego los disparos... “¡Ay, balazo!”



Considerado como uno de los militares más completos entre los próceres de la independencia sudamericana, Antonio José de Sucre fue un político, diplomático, estadista y militar venezolano, prócer de la independencia americana, así como presidente de Bolivia, Gobernador del Perú, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia, Comandante del Ejército del Sur, Gran Mariscal de Ayacucho, y mano derecha del Libertador Simón Bolívar.

Era hijo de una familia acomodada de tradición militar, siendo su padre coronel del Ejército Patriota Vicente Sucre.

Este prócer nació el 3 de febrero de 1795 y era conocido en el ejército con los apodos de “Mulei” o “Mulengue”, alusión que hizo el general Luis Urdaneta.

En 1825 fue firmada la autodeterminación de las provincias del Alto Perú en Chuquisaca, creándose Bolivia, país que lo elige presidente por voto popular en 1826, año en que nace su hijo natural, José María. Como jefe de Estado fomenta la participación popular y el respeto por los pueblos originarios, promueve la educación, la lectura y la imprenta.

Sin embargo, tuvo roces con los nuevos gobernantes de Perú. Un motín en Chuquisaca en abril de 1828 ya mostrará el destino inmediato que les tocará a los libertadores. Sucre renuncia a la primera magistratura y en una refriega queda manco del brazo derecho. Al año siguiente marchó con tropas desde Colombia para vencer a los peruanos.

Es nombrado representante de Cumaná ante el Congreso Admirable en 1829, año en que nace su hija Teresa. En camino a Bogotá se entera de los planes separatistas de José Antonio Páez.

Llega a Venezuela a conversar con Páez, sin embargo es amenazado y no transita más allá de La Grita, en Táchira, por lo que regresa a Cúcuta y luego a Bogotá para ir a ver a su familia. 

Ese será su último viaje.

“Asesinado el Abel de América” 

En junio de 1830 se dirige de Bogotá hacia Quito. El día 4, viernes, le tienden una emboscada en el callejón de la Jacoba, ubicado en las montañas de Berruecos, en Pasto. Cuatro asesinos siguen las órdenes del comandante general José María Obando, máxima autoridad del lugar, conjurado con el general Juan José Flores.

Su asesinato fue planificado y ejecutado en las Montañas de Berruecos- Arboleda, cerca de Nariño, el 4 de junio de 1830 con alevosía, ensañamiento, ventaja y premeditación, allí permaneció su cadáver por más de 24 horas hasta que los pobladores de las localidades cercanas le dieran cristiana sepultura.

Poco después de las 8:00 de la mañana se escucha el grito: “¡General Sucre!”. Luego los disparos. “¡Ay, balazo!”, espetó. Tenía 35 años.

El Libertador, Simón Bolívar, que rara vez se equivocaba en sus sentencias, exclamó: “…Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío…” Bolívar que estaba enfermo en la costa del Atlántico, al conocer el luctuoso suceso, exclamó: “¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!… La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida”.

“El general Sucre es el padre de Ayacucho, el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el reino de los Incas”, expresó Bolívar sobre quien dio fin en batalla al dominio español en el continente.

Bolívar en su propio testamento ordenó que la espada del prócer cumanés fuese devuelta a su esposa Doña Mariana Carcelén. Los restos mortales del Mariscal Sucre fueron llevados a Quito por su esposa, la marquesa de Solanda, y mantenidos en secreto en el Palacio de El Deán, una propiedad familiar ubicada en el Valle de los Chillos, en las afueras de Quito.

En 1832 y cumpliendo la voluntad de Sucre, que deseaba ser enterrado en la capital ecuatoriana, son depositados en secreto en el Convento del Carmen Bajo. En 1900, durante la presidencia del general Eloy Alfaro, fueron llevados a la Catedral Metropolitana de Quito, donde ocupa una capilla.

El catafalco que contiene los restos del Gran Mariscal, está hecho de andesita del volcán Pichincha, y el mausoleo está decorado con alegorías de la Independencia, La Libertad y la Victoria. El Gobierno venezolano donó una réplica de la espada del Libertador, que se encuentra en la pared del mausoleo. Periódicamente, la Guardia de Granaderos de Tarqui, que custodia el cercano Palacio de Gobierno, rinde honores a los héroes.

En su honor fue bautizada una ciudad de Bolivia, el estado donde nació y varios municipios en Venezuela, un departamento de Colombia, el aeropuerto internacional y varios barrios de la ciudad de Quito y la moneda antigua del Ecuador.



José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Miembro de la Red Profesional del Instituto Panamericano de Geografía e Historia - O.E.A.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.